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Los Adultos que Envejecen con Discapacidad Física Comparten Cómo el Entorno que los Rodea Afecta Su Participación Comunitaria

Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Investigación sobre Discapacidad, Vida Independiente y Rehabilitación (NIDILRR, sus siglas en inglés).

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 1 de cada 7 adultos vive actualmente con una discapacidad de movilidad, lo que la convierte en el tipo de discapacidad más común. El porcentaje es aún mayor entre los adultos mayores de 64 años. Los adultos que envejecen con una discapacidad física a largo plazo pueden usar dispositivos de movilidad, como sillas de ruedas, andadores, y scooters. Pueden enfrentar dificultades para navegar por las estructuras construidas y las características de su entorno, como aceras, edificios, y sistemas de transportación. Los estudios han demostrado que los entornos construidos inaccesibles contribuyen a los desafíos de movilidad para los adultos que envejecen con discapacidades físicas a largo plazo. Sin embargo, pocos estudios se centraron en los adultos que envejecen con discapacidades físicas a largo plazo y cómo el entorno construido afecta su capacidad de participar en sus comunidades.

En un estudio reciente financiado por NIDILRR, los investigadores querían conocer las perspectivas de los adultos que envejecen con discapacidades físicas a largo plazo sobre el entorno construido en su comunidad, incluyendo sus hogares y su vecindario inmediato, y la función que desempeña en su participación en la comunidad. Los investigadores también querían explorar cómo este grupo definía la participación comunitaria, así como sus perspectivas sobre los efectos de la pandemia de COVID-19 en su entorno.

Los investigadores del proyecto Creación de Capacidad para Mejorar la Participación Comunitaria para Personas Envejeciendo con Discapacidades a Largo Plazo a Través de Estrategias Basadas en la Evidencia (en inglés) entrevistaron a 20 personas con discapacidades físicas que estaban matriculadas en un estudio más amplio sobre la prevención de caídas. Los participantes tenían entre 45 y 65 años de edad con una edad promedio de aproximadamente 60 años; habían vivido con una discapacidad física durante cinco o más años con una duración promedio de 22 años; y vivían en el área de St. Louis. La mayoría de los participantes utilizaron un dispositivo de movilidad como una silla de ruedas o un bastón. La mayoría eran mujeres y muchas vivían en barrios que eran más desfavorecidos socioeconómicamente que el vecindario nacional promedio.

Según las entrevistas realizadas entre diciembre de 2020 y agosto de 2023, los investigadores encontraron que los participantes valoraban mucho la participación comunitaria, pero les resultaba difícil participar debido a las barreras en el entorno construido. Los participantes sintieron que el entorno construido no fue diseñado ni mantenido pensando en las personas con discapacidad. Los participantes discutieron varios componentes del entorno construido que impactan su capacidad o deseo de participar en su comunidad de la siguiente manera.

  • Falta de seguridad percibida en su vecindario: Los participantes indicaron que problemas como la mala iluminación de las calles, el sonido de los disparos, los autos a alta velocidad, y la posibilidad de que su silla de ruedas se atascara en las aceras rotas obstaculizaban su participación comunitaria. Por otro lado, conectarse con familiares y vecinos, poder ver la calle desde su casa, niveles de ruido más bajos, y un paisaje agradable en el vecindario hizo que los participantes se sintieran más seguros al participar en la comunidad.
  • Falta de acceso al transporte público o personal: Los participantes indicaron barreras como el transporte público inaccesible, incluyendo la falta de paradas de autobús locales, largos tiempos de espera, u horas de funcionamiento inconvenientes. Los participantes que conducían experimentaron dificultades para trasladarse de su dispositivo de movilidad a su coche y encontrar plazas de aparcamiento.
  • Barreras físicas fuera y dentro de los edificios: Los participantes señalaron barreras externas, como vecindarios sin aceras o en mal estado y aceras que carecían de cortes en las aceras, lo que dificultaba salir de su área del vecindario. También indicaron barreras dentro de los edificios comunitarios, como baños inaccesibles en las tiendas de comestibles y falta de pasamanos y rampas para usuarios de sillas de ruedas. Algunos participantes describieron que  no podían salir de sus casas durante períodos prolongados porque sus edificios de apartamentos carecían de rampas o necesitaban ayuda con las escaleras.

Los participantes describieron la participación comunitaria como la interacción social significativa que incluía tanto hacer para otros, como ser voluntario en bancos de alimentos, clases de ejercicio grupales, o como hacer con otros, como ir al cine, salir a comer a restaurantes, y asistir a la iglesia. Sin embargo, participar en la comunidad requirió tiempo y planificación para garantizar que pudieran llegar y obtener acceso a cualquier espacio para eventos.

Finalmente, algunos participantes informaron que la pandemia de COVID-19 y las medidas de seguridad asociadas impactaron su acceso a recursos, espacios, y apoyos, lo que a su vez redujo su participación comunitaria. Algunos participantes mencionaron que ciertos servicios, como la entrega a domicilio de alimentos y comestibles, les parecieron muy útiles durante la pandemia. Otros participantes mencionaron muy pocos cambios en su vida diaria desde antes de la pandemia, ya que sus vecindarios inaccesibles los obligaron a permanecer en casa y sin poder obtener acceso a la comunidad.

En general, los resultados mostraron que los atributos más importantes de un entorno construido eran que fuera seguro, incluyendo estéticamente agradable y accesible. Los autores notaron que este estudio proporciona perspectivas de experiencias de la vida real de un grupo diverso de adultos con discapacidades, lo que confirma los hallazgos de estudios anteriores de que los entornos construidos impactan la participación en la comunidad. Los autores notaron que no sólo es difícil viajar a las actividades, sino que también puede ser difícil participar en ellas. Estas dificultades pueden hacer que las personas que viven con discapacidades físicas a largo plazo no se sientan bienvenidas o privadas de sus derechos. Los autores notaron que las barreras, como el vandalismo y la violencia con armas de fuego, también contribuyeron a las preocupaciones sobre la seguridad, y que esas barreras pueden estar relacionadas con los participantes que viven en vecindarios urbanos y de bajos recursos. Los autores también sugirieron que, a medida que las personas envejecen, sus redes sociales pueden volverse más pequeñas y aquellos que envejecen con discapacidades pueden experimentar períodos más prolongados de desventaja social. Ambos factores podrían contribuir aún más a los sentimientos de aislamiento y preocupaciones sobre la seguridad comunitaria.

Los autores notaron que algunas de las barreras mencionadas por los participantes eran modificables. Por ejemplo, las calles, aceras, y las opciones de transportación pueden mejorarse a través de la abogacía y mejores decisiones de política. Sugirieron que los formuladores de políticas, abogados de vida comunitaria, y otras personas interesadas tal vez deseen viajar juntos a través de vecindarios y entornos comunitarios para identificar áreas que necesitan mejoras. Los autores mayores con discapacidades físicas y otros con discapacidades tal vez quieran aprender más sobre el proceso de planificación y políticas urbanas y compartir sus conocimientos y experiencias para crear comunidades más inclusivas.

Para Obtener Más Información:

“Out and About” (en inglés) es un programa que apoya al personal de los Centros para la Vida Independiente en la promoción de la participación entre miembros con discapacidades en sus comunidades. Al aprender lo que los consumidores quieren hacer y ayudarlos a establecer metas y alcanzarlas, el personal de CIL puede facilitar que los consumidores rompan barreras para salir y hacer lo que quieran, en la comunidad.

La serie Enfoque De Investigación destacó investigaciones adicionales sobre las barreras a la participación comunitaria:

Para Obtener Más Información Sobre Este Estudio:

Desai, R.H., Hamlin, E., Eyler, A., Putnam, M., Stark, S., Morgan, K. (2023). Identificación de los factores del entorno construido que influyen en la participación comunitaria de adultos que envejecen con discapacidades físicas a largo plazo: Un estudio cualitativo (en inglés). Discapacidad y Sociedad. Este artículo está disponible en NARIC con el Número de Acceso J92517 y sólo está disponible en inglés.


Enfoque en la Investigación es una publicación del Centro Nacional de Información sobre la Rehabilitación (NARIC por sus siglas en inglés), una biblioteca y centro de información centrado en la investigación de discapacidad y rehabilitación, con un enfoque especial en la investigación financiada por NIDILRR. NARIC proporciona información, referencia, y entrega de documentos sobre una amplia gama de temas de discapacidad y rehabilitación. Para obtener más información sobre este estudio y el trabajo de la gran comunidad de concesionarios de NIDILRR, visite NARIC en http://www.naric.com/?q=es/paginaprincipal o llame al 800/346-2742 para hablar con un especialista en información.