¿Puede un Diagnóstico de Enfermedad Crónica Motivar Cambios de Estilo de Vida Saludable?

Según el Censo de los EEUU, se calcula que 80% de los adultos de 65 años de edad o más tiene al menos una enfermedad crónica, y aproximadamente la mitad tiene al menos dos. Algunas de las enfermedades crónicas más comunes incluyen diabetes, enfermedades del corazón, cáncer, enfermedades pulmonares, y accidentes cerebrovasculares. Estas condiciones pueden conducir a las discapacidades que pueden afectar la capacidad de las personas para vivir, trabajar, y participar de manera independiente en sus comunidades. Las personas pueden reducir el impacto de estas enfermedades crónicas al participar en comportamientos saludables a medida que envejecen. Estos comportamientos saludables pueden incluir hacer ejercicio regularmente, evitar de fumar y beber en exceso, y obtener pruebas de detección de colesterol y cáncer para detectar los problemas temprano. En un reciente estudio financiado por NIDILRR, un investigador examinó el efecto de un nuevo diagnóstico de enfermedad crónica en los comportamientos de salud entre adultos de mediana edad y adultos mayores. El investigador quería ver si el ser diagnosticado con una enfermedad crónica podría motivar a la gente a mejorar su comportamiento de salud.

Bajo una beca del programa de entrenamiento avanzado de la investigación de rehabilitación (ARRT por sus siglas en inglés), el investigador observó los datos del Estudio de Salud y Jubilación de los EEUU, una encuesta nacional de adultos de 50 años de edad y mayores que realiza un seguimiento de la salud de los participantes. La encuesta ha recopilado datos de los participantes desde 1992. Este estudio utilizó una muestra de datos recogidos entre 1996 y 2010. La muestra del estudio incluyó 11,439 participantes que tenían 50-80 años de edad y no tenían enfermedades crónicas al inicio del estudio. Los participantes fueron entrevistados una vez cada dos años y fueron preguntados si habían sido diagnosticados con diabetes, enfermedad cardiaca, cáncer, enfermedad pulmonar, o accidente cerebrovascular. Los participantes también respondieron a preguntas sobre sus comportamientos de salud. Se les preguntó acerca de cualquier comportamiento poco saludable, como si fumaban o consumían demasiado alcohol (tomar más de una bebida por día en promedio para las mujeres, tomar más de dos bebidas en promedio para los hombres, o tomar más de tres bebidas en un día durante los últimos tres meses). También se les preguntó si se involucraban en comportamientos saludables como el ejercicio vigoroso al menos tres veces por semana, y atención a la salud preventiva como recibir una vacuna contra la gripe, la prueba de colesterol, examen de la próstata, o mamografía durante los últimos dos años. Para los participantes que habían desarrollado una enfermedad crónica durante el estudio, el investigador examinó cuántas personas cambiaron su comportamiento durante el periodo de dos años en que ocurrió el diagnóstico. El investigador buscó cambios que estaban más allá de los cambios de comportamiento naturales vistos en las personas que no informaron una enfermedad crónica.

Durante los 14 años que el estudio analizó, alrededor del 21% de los participantes desarrollaron enfermedad cardiaca, el 15% desarrolló diabetes, 14% desarrolló cáncer, 9% desarrolló enfermedad pulmonar, y 8% tuvo un accidente cerebrovascular. Los participantes que desarrollaron una enfermedad crónica mostraron varias mejoras en sus comportamientos de salud.

  • Dejar de fumar: Los participantes eran menos propensos de fumar cigarrillos después de ser diagnosticados con cualquiera de las enfermedades. El mayor cambio fue para aquellos que tenían una enfermedad pulmonar: 40% de los participantes que desarrollaron una enfermedad pulmonar eran fumadores antes de su diagnóstico, pero solo 27% continuó fumando después de su diagnóstico.
  • Reducir el consumo de alcohol: Los participantes eran más propensos a disminuir el consumo excesivo de alcohol después de ser diagnosticados con alguna de las enfermedades. Por ejemplo, 13% de los participantes que desarrollaron un accidente cerebrovascular participaron en el consumo excesivo de alcohol dantes del diagnóstico, pero sólo 8% lo hizo después del diagnóstico.
  • Obtener más atención preventiva: Los participantes que fueron diagnosticados con diabetes, enfermedades del corazón, cáncer, o enfermedad pulmonar tenían más probabilidades de recibir vacunas contra la gripe después de ser diagnosticados que antes de su diagnóstico. Sin embargo, los participantes que fueron diagnosticados con un accidente cerebrovascular no eran más propensos a recibir una vacuna contra la gripe después de su diagnóstico. Los participantes diagnosticados con cualquiera de las enfermedades eran más propensos de obtener una prueba de colesterol después de su diagnóstico que antes del diagnóstico, especialmente aquellos con diabetes (89% después vs 74% antes) o enfermedad del corazón (90% después vs 76% antes). Los hombres eran más propensos de recibir un examen de la próstata después de un diagnóstico de diabetes (78%) que antes (70%), y más propensos después de un diagnóstico de cáncer (81%) que antes (70%). Las mujeres diagnosticadas con cáncer eran tenían más probabilidades de hacerse una mamografía después del diagnóstico (79%) que antes (73%).

Algunos de los participantes participaron en un comportamiento menos saludable. Específicamente, los participantes que tuvieron un accidente cerebrovascular o fueron diagnosticados con una enfermedad pulmonar durante el periodo del estudio eran menos propensos de realizar ejercicio vigoroso sobre una base regular después de su diagnóstico.

El autor señaló que ser diagnosticado con una enfermedad crónica puede presentar un “momento de aprendizaje” que puede motivar a las personas a mejorar sus comportamientos de salud. Un diagnóstico de enfermedad crónica puede ser un poderoso recordatorio de la propia vulnerabilidad y el valor de promover una buena salud al evitar el consumo de sustancias y obtener la atención médica preventiva. Sin embargo, un diagnóstico de enfermedad crónica no condujo a mayor ejercicio en este estudio, y los participantes que fueron diagnosticados con un accidente cerebrovascular o una enfermedad pulmonar redujeron su comportamiento de ejercicio. Las personas con algunas enfermedades crónicas pueden tener dificultades para hacer ejercicio debido a nuevas limitaciones físicas o temores de hacerse daño. Estas personas pueden querer trabajar con su proveedor de atención de salud para encontrar programas que ayudan a personas con enfermedades crónicas a empezar o continuar un programa de ejercicio adecuado a sus necesidades de salud.

Según el autor, las intervenciones de promoción de salud pueden ser especialmente eficaces para las personas que acaban de ser diagnosticadas con una enfermedad crónica. Estas personas pueden estar más motivadas y dispuestas a mejorar su comportamiento de salud. Los médicos pueden querer trabajar con pacientes poco después de que se les diagnostique una enfermedad crónica para ayudarles a evaluar sus riesgos y desarrollar planes de bienestar personalizados. Las investigaciones futuras pueden ser útiles en determinar si los programas existentes de promoción de la salud son específicamente eficaces para las personas que acaban de ser diagnosticadas con una enfermedad crónica, o para desarrollar nuevos programas específicamente para personas con enfermedades crónicas y discapacidades.

Para Obtener Más Información

El Centro de Investigación de Rehabilitación y Capacitación sobre las Discapacidades Psiquiátricas y Trastornos Concurrentes desarrolló una ayuda de decisión que puede ayudar a las personas y sus proveedores de atención a elegir la ayuda adecuada para dejar de fumar: http://www.cmhsrp.uic.edu/download/Cess-Med-Flow-Sheet-Sept%202011.pdf (en inglés).

Vivir Bien con una Discapacidad es un currículo basado en la evidencia y probado en el campo para ayudar a las personas con discapacidades y condiciones crónicas para hacer cambios positivos y mantener su salud a largo plazo: http://livingandworkingwell.ruralinstitute.umt.edu/living-well-program/(en inglés).

La Colaborativa de la Universidad de Temple tiene dos programas de 8 semanas para aumentar la actividad física: Uno que utiliza la comunidad para aumentar la actividad física y el otro sobre añadir la recreación a su caja de herramientas de afrontamiento. Éstos y más están disponibles en http://tucollaborative.org/community-inclusion/resources/recreation-and-leisure-resources/ (en inglés).

El Programa de Autogestión de la Enfermedad Crónica fue desarrollado en la Universidad de Stanford y está disponible a través de las agencias y organizaciones en los EEUU, así como en línea: http://patienteducation.stanford.edu/organ/cdsites.html (en inglés).

Para Obtener Más Información Sobre Este Estudio

Xiang, X. (2016) El diagnóstico de enfermedad crónica como un momento de aprendizaje para los cambios de comportamiento entre los adultos de mediana edad y adultos mayores. Revista de Envejecimiento y Salud, 28(6), 995-1015. 

Español
Date published: 
2016-12-21